El hallazgo apunta a la posible existencia de similitudes moleculares entre pulpos y humanos

Sí, lo has leído bien. Los pulpos de dos manchas de California (Octupus bimaculoides), una especie particularmente conocida por su timidez, se vuelven mucho más sociables de lo habitual cuando están bajo los efectos del éxtasis. Una dosis de MDMA (droga psicoactiva conocida por sus propiedades estimulantes) es suficiente para que algunos ejemplares de esta especie de cefalópodos conocidos por su timidez empezaran a pasar más tiempo con otros llegando incluso a producirse unos acercamiento físicos inusuales en estos animales solitarios.

Este sorprendente hallazgo se desprende de una nueva investigación publicada en la revisa Current Biology (Cell Press) en la que se han estudiado el funcionamiento del sistema de los neurotransmisores de estos invertebrados. Más concretamente, este estudio planteaba analizar de qué manera actuaba el transportador de serotonina en los pulpos para intentar demostrar si estos animales disponían o no de los mismos mecanismos que los humanos para que el MDMA surtiera sus efectos.

“A pesar de las diferencias anatómicas entre el pulpo y el cerebro humano, hemos demostrado que existen similitudes moleculares en el gen transportador de la serotonina”, explica Gul Dolen, de la Universidad Johns Hopkins. “Estas similitudes moleculares son suficientes para permitir que la MDMA induzca comportamientos prosociales en los pulpos”, concluye el investigador.

¿Cómo funciona el éxtasis y por qué se lo han dado a esta especie de pulpo?

El éxtasis produce una descarga de serotonina, dopamina y oxitocina que acaba produciendo sentimientos de cercanía emocional y euforia. De ahí que las personas bajo los efectos de esta droga se puedan sentir más interesadas de lo normal en conectar con los individuos de su entorno. Todo ello gracias a la unión de unas moléculas con distintos transportadores de neurotransmisores.

El protagonista de esta curiosa historia es el conocido como pulpo de las dos manchas de California, una especie que se puede encontrar en su hábitat natural desde el Pacífico oriental pasando por la costa central de California, México, este de África, norte de Japón y al sur de la Gran Barrera de Coral. Pero este tímido invertebrado también destaca como una de las especies que pueden ser criadas y estudiadas en laboratorio, por lo que los investigadores acabaron apostando por su perfil.

Por si fuera poco, este pulpo conocido por sus falsos ojos azules iridiscentes (unas llamativas manchas de colores situadas justo bajo sus ojos reales) también sobresale como una de las pocas especies de pulpo cuyo genoma ha sido completamente secuenciado. Una novedad que desde el año 2015 sitúa a esta especie como el foco de diversas investigaciones.

¿Qué tiene que ver con los humanos?

El incremento de la sociabilidad de los pulpos drogados vendría a respaldar la evidencia existente de que los neurotransmisores antiguos son compartidos entre vertebrados e invertebrados. Un rasgo que contribuiría a trazar un paralelismo entre especies tan diferentes como los cefalópodos y los humanos, cuyo linaje  queda separado por más de 500 millones de años de evolución.

De acuerdo con esta reciente investigación, los hallazgos obtenidos muestran que incluso especies evolutivamente distantes comparten un patrimonio evolutivo común que permite que la serotonina codifique los comportamientos sociales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.