Familiares, amigos, choferes y permisionarios, acompañaron a Mario y Jaime Pérez Mendoza, hasta su última morada.

Ellos  fueron asesinados   en la Colonia Tepeyac.

Más de 300 camionetas del transporte  colectivo salieron los velatorio funerario  y en caravana recorrieron las principales calles de la ciudad portando algunos mensajes  para despedirse de Mario y Jaime, unos lloraban,  otros mostraban tristeza y unos más preocupación por la forma en que  los hermanos fueron ultimados a balazos

 

Santiago Mendoza Tierra, uno de los principales líderes del autotransporte en Tehuacán, lamentó lo ocurrido y descartó que pese sobre el gremio una amenaza velada.

Así por la tarde  la  movilidad de la ciudad se vio interrumpida por  la caravana fénebre que avanzó por el centro de la ciudad,  con el fondo de la música de un mariachi que entonaba las canciones predilectas de los difuntos.

 

 

 

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