El relevo de 121 días comenzó en el centro de entrenamiento de fútbol J-Village, cerca de la central nuclear de Fukushima Daiichi, donde ocurrió el desastre nuclear de Fukushima hace 10 años.
Las integrantes del equipo de fútbol femenino de Japón de 2011, ganadoras de la Copa del Mundo ese año, comenzarán el relevo.
La llama será transportada por alrededor de 10 mil portadores en las 47 prefecturas de Japón y terminará con el encendido del pebetero en la ceremonia de apertura de los Juegos de Tokio el 23 de julio.
El relevo ha comenzado desde las instalaciones de entrenamiento J-Village, que anteriormente sirvieron de base logística para la crisis nuclear de Fukushima de 2011, y tras una ceremonia que ha contado con participantes limitados y sin público para prevenir contagios de coronavirus.

La futbolista nipona Azusa Iwashimizu ha sido la encargada de prender la antorcha a partir de la llama olímpica que permanecía preservada en un candil en Japón desde hace un año y ha comenzado el relevo recorriendo los campos de césped del J-Village acompañada de otras integrantes de las Nadeshiko, la selección que fue campeona mundial en 2011. «Me ha honrado ser la primera persona en llevar la antorcha hoy. Han pasado diez años desde que nos juntamos, hoy era una buena ocasión», ha dicho Iwashimizu a los medios tras el inicio del relevo.

«La llama ha continuado ardiendo de forma serena mientras el mundo se enfrentaba a unos tiempos difíciles durante el último año», ha dicho la presidenta del comité organizador de los Juegos de Tokio, Seiko Hashimoto, durante un discurso en la ceremonia inaugural. Confía en que esta antorcha «pueda llegar a la inauguración de los Juegos llena de esperanza para todos en Japón y en el mundo, y brille en la oscuridad e ilumine el camino», ha dicho la exatleta olímpica y anterior ministra a cargo de los Juegos.

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