Como parte del inicio de la construcción del Tren Maya en Palenque, Chiapas, se llevó a cabo un ritual para la Madre Tierra.

Se trata de la obra más ambiciosa del recién empezado gobierno de Andrés Manuel López Obrador, de la que se colocó la primera piedra.

El evento no fue sólo ritual, sino también político. En la primera intervención, el gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón, indicó que hoy comienza una etapa de la Cuarta Transformación, con el inicio de la rehabilitación de las vías férreas Palenque-Escárcega.

“Se consolidará mayor conexión entre los estados hermanos de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, en los que se detonarán nuevos destinos turísticos del mundo maya, gracias a la visión y al acertado proyecto de nuestro presidente”, dijo.

Las características del Tren Maya son: Locomotora de biodiesel híbrida, acorde a la norma ambiental de California, mil 525 kilómetros de recorrido, 15 estaciones, tren de velocidad media, máxima de 160 kilómetros por hora; lo que garantiza cuidado por el medio ambiente, pero también mayor desarrollo para la zona.

“Ya era urgente y necesario, señor presidente, que el gobierno federal volteara a ver a los estados del sur, como una región segura y fértil para invertir; para que su población alcance mayores niveles de bienestar, no solo con apoyos sociales directos, sino con empleos formales, dignos, con seguridad social y bien remunerados, lo que se traducirá en un mayor índice de desarrollo humano”, reconoció Escandón.

Más tarde, con la intervención de Emilio Ramón Ramírez Gutiérrez, secretario para el Desarrollo Sustentable de los Pueblos Indígenas, se detalló la ceremonia ritual que se realizaría.

“Esta ceremonia, señor presidente, lleva un proceso, ya caminamos la combinación con lo divino y con la Madre Tierra, ofrecimos ya la luz de las velas, el olor a incienso, la comida que vamos a ofrecer a la Madre Tierra porque nosotros, como hermanos y hermanas indígenas, nuestros usos y costumbres, tenemos que pedir permiso a la tierra, porque de ella comemos y en ella caminamos”, dijo.

“Respaldamos esta construcción, pero antes los rezadores van a pedir, van a ofrecer la comida, que es la costumbre entre todos los representantes, hasta para sembrar nuestra milpa, sembrar los frijoles; lo que da la tierra, nosotros lo ofrecemos siempre una comida y aguardiente a la tierra para que dé frutos, y el Tren Maya tiene que correr, correr para el bienestar y para el desarrollo de México”.

Antes de iniciar el ritual, Rogelio Jiménez Ponce, encargado del proyecto, informó lo que se haría en los próximos meses en la vía.

“Ahí hay un eje, que es la conexión hacia el tren existente; aquí, de este lado hacia el norte, tendremos la nueva estación Palenque; a nuestras espaldas tendremos el nuevo Palacio Municipal, y aquí haremos una gran plaza cívica y una serie de elementos urbano-arquitectónicos para generar un reordenamiento territorial que hace falta aquí, en Palenque, crear nuevas ofertas”, dijo.

“La característica fundamental de todos los nuevos desarrollos que emanen del Tren Maya, en términos territoriales, de ordenamiento territorial, es que van a predominar las áreas verdes”.

De acuerdo con el plan el 70 por ciento será de área verde y un 30 por ciento de área urbanizada en cada uno de los puntos de parada del tren..

“En consecuencia, todos los desarrollos que vamos a traer, asociados a las estaciones, van a tratar de establecer esa constante, y se puede más, mucho mejor”, señaló.

Durante su discurso, Andrés Manuel López Orador, indicó que como primera medida, se asignó más presupuesto a la zona sur y sureste del país.

“Esto no es un capricho, una imposición o porque de acá, del sureste sea el presidente de México. Es, sobre todo, un acto de justicia, porque ha sido la región del país más abandonada y ya le llegó ahora la hora al sureste, su tiempo. Por eso esta obra importantísima”, dijo.

En un breve recuento, indicó que fue Porfirio Díaz quien inició la colocación de vías para un ferrocarril que iba del Istmo hasta Coatzacolacos. Y para los años 30, durante el periodo de Lázaro Cárdenas del Río, se empezó la construcción del ferrocarril del sureste.

“Se hizo poco a poco porque era una gran obra. Se inició con el general Cárdenas, lo continuó el general Ávila Camacho y lo inauguró el presidente Miguel Alemán, que vino aquí, a Palenque, a inaugurar el Tren del Sureste”, indicó.

Dijo que con la construcción del tren se podrá acrecentar la inversión en el sur, una de las zonas más bellas del país.

“Poseemos esta gran riqueza cultural y, por eso, el proyecto tiene que ver con impulsar el turismo, que los que llegan a Cancún puedan visitar Yucatán y Campeche y Tabasco y Chiapas, para que se aproveche esa afluencia turística; que ya no estén sólo disfrutando del Mar Caribe, sino que también conozcan toda la riqueza cultural ecológica de los estados del sureste”, señaló.

Durante su discurso invitó a los empresarios locales a sumarse, y proetió subvenciones gubernamentales a cambio de ese apoyo.

“Por cada kilómetro que construyan, un porcentaje de apoyo por parte del gobierno a las empresas, una subvención”, indicó.

“Nos va a alcanzar el presupuesto público, porque no todo va a ser inversión del gobierno, la mayor parte va a ser inversión del sector privado, se le entrega la concesión y se les da un estímulo por kilómetro construido de línea férrea su apoyo”.

Habrá tres diferentes tipos de trenes y de concesiones en ese sentido: Uno para tres de carga, dos para tren de pasajeros y tercero, para los pueblos de la zona.

“Que pueda cobrarse el precio comercial en el turismo y en la carga, pero para el pasajero precio bajo, para que se pueda desplazar la gente sin tener que pagar tanto por el pasaje”, indicó.

Adelantó que en dos meses se terminará de elaborar y se dará a conocer el proyecto técnico del proyecto.

“La modernidad nuestra es una modernidad surgida desde abajo, a partir de nuestras culturas y para todos. No es modernidad nada más para beneficio de una minoría. Todos podemos participar en el desarrollo de México. Todos tenemos derecho a una vida mejor”, dijo.

Además habló del programa Sembrando la Vida, que tendrá como fin la siembra de un millón de hectáreas de árboles frutales y maderables.

“Lo que queremos es que el pequeño propietario, el ejidatario, pueda sembrar su tierra, dejarle cultivada su parcela como una herencia hacia el futuro”, explicó.

“Y tiene esto un efecto multiplicador, porque es crear empleos. Ya no van a tener que irse los jóvenes a buscarse la vida a otras partes. Ya la migración va a ser optativa, no va a ser obligatoria, porque va a haber trabajo en las comunidades, va a haber trabajo en los pueblos”.

El presidente López Obrador dijo que estará pendiente de la obra que hoy inicia y de los programas sociales.

“Voy a estar pendiente de esta obra, que la tenemos que terminar, los mil 500 kilómetros, en cuatro años. Me canso, ganso. Con el apoyo de todas y de todos ustedes, el apoyo de presidentes municipales, el apoyo de los gobernadores, que me han respaldado mucho, todos los gobernadores del sureste”.

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