

Por lo menos 10 de cada 100 talleres de confección de prendas de vestir que operaba en forma clandestina quebró como consecuencia de la crisis provocada por la pandemia, así lo confirmó el presidente de La Canaives, Rufino López Perez.
Aunque la industria legalmente establecida también sufre los efectos de la crisis, dijo que se dejaron de producir un promedio de 900 mil prendas al mes, pues antes de la pandemia alcanzaban 1.5 millones de prendas y hoy sólo 600 mil
El panorama para este sector en el primer bimestre del año es complicado porque se están generando más gastos que ingresos, por lo aplican estrategias para no disminuir las fuentes de empleo.
Comentó que ante la reapertura gradual que se ha tenido se ha logrado algunos pedidos de tiendas departamentales, aunque no son los que se tenían anteriormente, pero esto ha permitido que se tengan recursos para el pago de nómina, servicios e impuestos, no así de ganancias.
López Pérez mencionó que la producción que están generando las maquilas afiliadas a Canaive sólo abastece el mercado nacional, sólo al 20 por ciento de los 70 mil empleos que se generaban hace un año
