
Mientras muchos pasan sin mirar, en este mercado viven historias contadas en náhuatl, mazateco y Nguiba, lenguas que hoy luchan por no desaparecer.
Artistas locales lanzaron “Kakisti totlahtol”, un proyecto que convertirá el mercado en un mural viviente donde cada trazo contará lo que comerciantes han guardado por generaciones:
y
su trabajo diario.
La mayoría de quienes aún hablan estas lenguas tienen entre 40 y 60 años… y temen que su voz no llegue a los jóvenes.
¿Tú ya escuchaste lo que se habla en sus pasillos?
