El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, lo ha expresado con gran claridad: «Un mundo libre de armas nucleares sería un bien público global de mayor prioridad.» Al decir, en mayo de 2010, que la prohibición de los ensayos nucleares desempeñaba un «papel esencial», todos los Estados Partes en el Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares se comprometieron a trabajar para “lograr la paz y la seguridad en un mundo sin armas nucleares”.

El Día Internacional contra los Ensayos Nucleares, junto con otros eventos y actividades, ha propiciado un entorno global con perspectivas más optimistas respecto de un mundo libre de armas nucleares. Si bien ha habido señales visibles de progreso en varios frentes, los desafíos persisten.

Las Naciones Unidas anhelan que un día se eliminen todas las armas nucleares. Hasta entonces, es preciso observar el Día Internacional contra los Ensayos Nucleares mientras nos esforzamos por promover la paz y la seguridad en todo el mundo.

Mensaje del Secretario General con motivo del Día Internacional contra los Ensayos Nucleares

                     29 de agosto de 2019

El Día Internacional contra los Ensayos Nucleares conmemora el cierre, en 1991, del polígono de ensayos nucleares de Semipalatinsk (Kazajstán), el más grande de la ex Unión Soviética. Allí se llevaron a cabo más de 450 ensayos, y sus efectos continúan sintiéndose decenios más tarde.

Pero esta observancia también tiene un mensaje más amplio. Conmemora a todas las víctimas de los ensayos nucleares, dondequiera que se hayan realizado. Las comunidades afectadas aún no se han recuperado completamente de los daños ambientales, sanitarios y económicos.

Para rendir homenaje a esas víctimas es necesario poner fin a los ensayos nucleares de forma permanente. A pesar de ello, la prohibición efectiva y jurídicamente vinculante es uno de los objetivos del desarme nuclear pendientes desde hace más tiempo. El Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCE) es un pilar central de la acción internacional, pero, aunque cuenta con un amplio apoyo (184 signatarios y 168 Estados que lo han ratificado), aún no ha entrado en vigor, más de 20 años después de su aprobación.

El legado de los ensayos nucleares no es más que destrucción. El TPCE es vital para garantizar que no haya más víctimas y también es esencial para promover el desarme nuclear.

En el Día Internacional contra los Ensayos Nucleares, reitero mi llamamiento a todos los Estados que aún no lo hayan hecho a firmar y ratificar el Tratado, en particular aquellos cuya ratificación es necesaria para que el Tratado entre en vigor. En un mundo donde las tensiones y las divisiones van en aumento, nuestra seguridad colectiva depende de ello.

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