Los primeros mil días de un niño, desde su concepción hasta que cumple dos años, son fundamentales para su crecimiento y posterior desarrollo.

Desde el punto de vista nutricional la forma de alimentación del infante tendrá la capacidad de impactar, de programar e inclusive de influir sobre su salud cuando sea adulto.

Durante los 270 días del embarazo es recomendable que la mamá mantenga un adecuado nivel de alimentación para que pueda transmitir a su bebé los nutrientes que necesita durante la gestación.

El doctor Rodrigo Vázquez Frías, gastroenterólogo y nutriólogo pediatra del
Hospital Infantil de México Federico Gómez, destaca que “niños que habían sufrido de desnutrición intrauterina tuvieron mayor riesgo de sobrepeso y obesidad al llegar a la etapa adulta; esto es porque se prendieron genes, ya que hay mecanismos del cuerpo para adaptarse a estas situaciones de restricción”.

A partir de que el bebé nace y hasta que cumple dos años es fundamental que se alimente con leche materna. Durante sus primeros seis meses puede tomar exclusivamente leche materna y de esa edad en adelante se le tendrá que complementar con otro tipo de alimentos.

“Las personas que tenemos en nuestras manos la alimentación de los niños, desde que están en el embarazo, tenemos que saber de nutrición, porque lo que se haga en esos primeros 1000 días de vida va a impactar de forma posterior y no sólo para cuestiones de metabolismo, sino para desarrollar un sistema inmunológico, para favorecer que el sistema digestivo se forme bien y sobre todo para el neurodesarrollo”, destaca el doctor Vázquez Frías, quien también es profesor de Pediatría de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Por el contrario, si no se tiene este adecuado control alimenticio hay altas probabilidades de incrementar el riesgo de enfermedades no transmisibles, como hipertensión, obesidad, síndrome metabólico y diabetes, las cuales se originan incluso desde la gestación.

  • La leche materna nunca va a ser no benéfica, sin embargo, puede ser insuficiente, sobre todo si después de los seis meses se sigue dando como alimento único al bebé. La antropometría, estudio que sirve para pesarlo y medirlo, puede indicarle al médico si el niño está teniendo problemas de peso y talla acordes a su edad.

    La leche materna no tiene tantas proteínas y si un bebé es alimentado sólo con leche de fórmula tiene mayor riesgo de padecer obesidad, pues contiene el doble o triple de proteínas. Ensayos clínicos han demostrado que leche de fórmula infantil o un sustituto con alto contenido proteico provocan un índice de masa corporal mayor.

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