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Juan Manuel Gámez Andrade
Cronista Oficial de Tehuacán
El legendario Gran Hotel México cerró sus puertas!
Triste noticia para quienes habitamos esta ciudad, porque después de más de 120 años de permanencia, hoy concluye su existencia este sitio tan representativo de la hospitalidad de los tehuacaneros.
El Gran Hotel México nació a la par con la tradición turística de Tehuacán en la última década del siglo XIX.
Iniciaba el desarrollo de la industria embotelladora que pronto convertiría a esta ciudad en un polo turístico que rebasó nuestras fronteras, donde era conocida como Ciudad de Salud y Centro Hidromineral de América.
El Hotel México fue fundado en 1898 en donde hoy están ubicadas dos instituciones bancarias: Banamex y Santander, en lo que había sido la casa de la familia Rocamora.
Su fundador fue el señor Jaime Sastré, comerciante español que venía del estado de Tabasco y cuyo hijo, José Isauro, fue el primer gerente de la embotelladora Aguas de Tehuacán.
Al cambiar el siglo llegó a Tehuacán don Benito Rodil, hotelero graduado en Suiza que hablaba varios idiomas el cual compró el negocio al señor Sastré.
En 1904 arribó a esta ciudad don Andrés Bello Prada, en tanto su hermano Felipe, pisó suelo tehuacanero cuatro años después, en 1908.
En 1912 el señor Rodil se mudó a Mazatlán para administrar un hotel, en tanto Andrés y Felipe Bello se convirtieron en propietarios del Gran Hotel México hasta que, en 1925, el primero de ellos se trasladó a la vecina ciudad de Orizaba e inauguró el Hotel France, dejando a Felipe como dueño absoluto del hotel México. Sus conocimientos y habilidades en el arte culinario lo llevaron a convertirse en cocinero de don Francisco I. Madero, cuando éste ocupó la presidencia de la República. Su especialidad eran los platillos de las cocinas española, francesa y mexicana.
Conforme transcurrieron los años, don Felipe Bello, quien a pesar de ser español de origen siempre se consideró tehuacanero de corazón, junto con su esposa doña María Neira, con enorme esfuerzo y tesón fue transformando y modernizando el hotel. En la década de los cuarenta adquirió su actual fisonomía de estilo morisco.
Los arquitectos Alfredo Olagaray y Luis De La Mora fueron artífices de este cambio y, cabe decirlo, mejoraron notablemente la imagen urbana de Tehuacán a través de la construcción de varios edificios de importancia, como la casa de doña Carmen Fortoul, en la 1 Poniente; el cine Reforma, construido en 1941; los edificios de la familia Bello Neira, de la embotelladora Aguas de Tehuacán, el Covadonga y las residencias particulares del doctor Manuel Santiago Wuotto, en el callejón Ricardo Cacho; de la señorita Socorro Romero Sánchez, en la 7 Norte.
En 1947 inició la reconstrucción del hotel, aunque infortunadamente don Felipe ya no pudo ver concluidas esas obras, ya que al siguiente año, y antes de que se inauguraran, rindió tributo a la madre tierra. Tras su deceso la responsabilidad del hotel recayó en sus hijos Luciano y Felipe Bello Neira, quienes en 1951 mandaron construir la alberca La Concha y el bar El Dorado; y al año siguiente el estacionamiento sobre avenida Independencia Poniente.
En 1949 se convirtió en set cinematográfico de Hollywood, al filmarse en su pórtico, lobby, habitaciones y jardines parte de la película The Big Steal (El Gran Robo), cuyo protagonista principal fue el actor estadounidense Robert Mitchum.
El hotel México, que actualmente cuenta con 67 habitaciones y 20 suites, es un fiel testigo de la historia de Tehuacán y se moderniza al ritmo que la ciudad impone. Ubicado en el corazón citadino en él se han hospedado infinidad de personajes que han forjado la historia de nuestro país: Francisco I. Madero, Plutarco Elías Calles, Lázaro Cárdenas, Abelardo L. Rodríguez, Adolfo Ruiz Cortines y Gustavo Díaz Ordaz. Además de personalidades de la talla de José Vasconcelos, Gabriela Mistral, Jorge Negrete, Francisco Gabilondo Soler, Rodolfo Gaona, el conde de Fox, Jacobo Dalelavuelta, Alfonso Esparza Oteo y Maricruz Olivier, por mencionar algunos. El restaurante y los jardines han sido durante más de una centuria han sido escenarios de animadas reuniones y grata convivencia de varias generaciones de tehuacaneros.
Alguna vez comenté: “¿Se imaginan cómo sería y cómo se vería la esquina de la Independencia y Reforma sin el Hotel México?” Pues por desgracia ese día llegó…

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